PELÍCULA 10 (23/05)

By elojosoberano

Jardines de otoño, de Otar Iosseliani, Francia, 2006.

11 comentarios para “PELÍCULA 10 (23/05)”

  1. fernando Dice:

    Dos ( breves ) apuntes sobre Jardines en otoño.

    1- Desde el magnífico plano-secuencia ( los fantasmas de Chaplin y Keaton dicutiendo, el de Tati discurriendo, por y entre féretros y cajones mortuorios ) que abre el film, hasta las primeras secuencias luego de la dimisión del ministro de agricultura francés, la coreografía paisajística – en el sentido espacial y no geográfico del término – de Otar Iosseliani resulta imaginativa, finamente irónica ( pero no burlesca ) y nos traslada desde el cerrado mundillo de una hipocresía adventicia hasta el, también, cerrado mundo de la ilegalidad inmigratoria y el diletantismo galo.
    El escape al hartazgo de la monotonía de Lunes por la mañana, que funcionaba ( al menos en su primera parte ) con la misma idea de puesta que Jardines en otoño, ha sido reemplazado por el refugio conservador en las amistades viriles ( las mujeres aquí son siempre amantes-amigas, pero nunca sólo amigas ) y en la única figura capaz de ampararnos de los horrores – y los errores – que trasuntan nuestras vidas : la Madre, en este caso no Rusia sino Georgiana.
    La salida “fuera” de ese lugar ( aunque funcionaba simbólicamente; el interregno libertario duraba sólo un par de días ) ha travestido en escape “dentro” de este lugar, porque ya no hay huída posible más allá de los lindes de una geografía clausurada por el contexto de un universo globalizado, aunque pretendidamente barrial.
    El caso es que la oposición estupidez política-consumo vulgar / inteligencia vivencial-ocio artístico está inclinada , a lo largo de todo el film, hacia el segundo de estos términos oposicionales, y esto hace no sólo que el balance total de aquél se parezca más a la celebración del estado de un tiempo libre “productivo”, que al contraste entre dos formas de ver y situarse en el mundo sino, sobre todo, que resienta un tanto la puesta en escena, tornando los cruces escénicos dentro de los planos, en una suerte de encadenamiento forzado de lo que hay que ver allí.
    Esto, en sí mismo ( suponiendo que algo de lo anteriormente dicho tenga algún viso de razonabilidad ) no tiene porqué molestar a nadie, pero el artificio está demasiado expuesto como para que el movimiento coral se libere espacialmente.

    2- Las “mujeres” de Vincent discuten acaloradamente en la puerta del hospital donde ha sido trasladado por un golpe en la cabeza, la madre de éste lo defiende diciendo algo así como ” el puede tener todas las amigas que quiera…”.

    Las “mujeres” de Vincent ( y su madre, por supuesto ) están sentadas en una larga mesa, confraternizando entre ellas mientras su amigo pintor las retrata y llega a la reunión su última adquisición “amistosa”.

    Hay, en estas dos escenas, un cierto aire a la comedia italiana de los 70´: gritos de género, reuniones familiares y el encubrimiento maternal hacia la picaresca de un hijo mujeriego. Pero Vincent es un bont vivant y no un Pascualino, siete bellezas; el grotesco Mediterráneo no encaja bien con la comedia a la Alta Cultura Francesa.

    El plano en el que vemos a los inmigrantes expulsados del edificio de Vincent, y a éste y a sus amigos borrachos también “expulsados” del bar habitual, todos debajo del puente, compartiendo cigarrillos y gestos comunitariamente, no los iguala ni los asemeja. Aquello que preconizaba Serge Daney en cuanto a Freaks, la idea de Tod Browning de que colocando en el mismo plano a hombres y “monstruos” acentuaría el contraste entre ambos pero que, por esa misma razón, el “problema está resuelto de antemano”, no parece funcionar de la misma manera en el film de Iosseliani.Se ve aquí mas una momentánea pretensión populista integracional, que la equiparación – o el intento de equiparar – de dos realidades antagónicas que comparten el mismo espacio, pero no el mismo lugar.

    Un par de apuntes vagos e impresionistas sobre una película tal vez ( y ésta es tan sólo una idea ) certeramente neo-impresionista.

  2. mirtha lucía Dice:

    A mí la pelìcula me pareció un ejercicio esnobista que da como resultado
    un pastiche frìvolo.

  3. Daniela Dice:

    “Toda película debe responder a cuatro preguntas fundamentales: dónde, cuándo, cómo y por qué”.

    Jorge Salvador. Responsable del Cineclub Universitario de Córdoba, director del film “Babilonia” (no estrenada comercialmente) adaptación de la novela homónima de Armando Discépolo / Docente Dpto Cine y TV, UNC.

  4. Daniela Dice:

    Creo que nuestro distinguido compañero que se sienta atrás tenía razón: los personajes de la película son “menemistas”. Esto, entiendo yo, como un estar en el poder político para no hacer nada, para ver la problemática del pueblo desde la ventana, y despreocuparse de sus deberes en una vida ociosa, y, como dijo otra compañera, frívola. Me recordó a la película de los cartujos, esos privilegiados bien alimentados, ilustrados, en armoniosa comunidad, pero en una burbuja, no donde los que se quedaron afuera los necesitan.

    El film “los inútiles” de Fellini retrata a sus personajes amantes del ocio y de la vida inactiva ridiculizándolos, dibujándolos como patéticas larvas que chupan la sangre de sus familias; lo único que los perturba es el carnaval para salir a la conquista de mujeres, estando con todas y con ninguna.

    Admiro la agudeza de Fernando para las descripciones del orden estético y formal del film, pero desde el punto ideológico hablo desde un lugar con la certeza de que el acceso al conocimiento es aquí cada vez más un “privilegio” y no un “derecho” (como todavía pueden sentirlo allá), y donde cada vez que salgo a la calle veo más indigencia, más marginalidad, más problemas para sobrevivir. Sería gravísimo para un film argentino presentar una película como “Jardines de Otoño” sin una bajada de línea, porque si los que se quedaron fuera del sistema nos pierden también a nosotros, ya estaríamos todos (ellos y nosotros) del todo perdidos.

  5. Daniela Dice:

    pd: porque la función de un religioso y/o un político es prestar servicio al prójimo, por eso no les perdono la corrupción y el ocio. Y en esta parte del mundo, las necesidades son muchas y están a la vista. Un abrazo. d.

  6. Ramiro Dice:

    Daniela, no entiendo a quienes te referis en tu texto cuando escribis: “(…) porque si los que se quedaron fuera del sistema nos pierden también a NOSOTROS, ya estaríamos todos (…)”.

    Espero ancioso respuesta. Saludos. Ramiro

  7. Dani G Dice:

    Nosotros Ramiro, la clase media que puede pensar libremente (dentro de un estrecho margen) sin la alienación de la desesperación por hambre o por frío. Y sin el egoísmo insensible de los poderosos que hacen de esta región una de las más asimétricas del mundo. Hay que ver el cine como ciudadanos de este lugar y de este tiempo. El que ve con ojos europeos, con todo respeto, se equivoca. Es un espejito de colores, una ilusión. Hay que romper los “memes” (lazos culturales) con el viejo continente porque esa no es nuestra realidad.

    Fijate en Vincent. Vincent es un tipo que pierde el empleo y se dedica al “dolce far niente” sin la angustia que siente, por ejemplo, el personaje de Javier Bardem en “Los lunes al sol”, donde la pérdida del empleo lo sumerge en un mar de llanto y vergüenza junto a otros miles que dejaron de trabajar en el Astillero. Hay muchísimas películas en las cuales el desempleo acorrala a los personajes contra la pared de la desesperación (“El empleo del tiempo”, “Recursos Humanos”, etc). Pero no es el caso de Vincent, puesto que es un Isidoro que la pasa bomba. Vincent no es un lumpen, un desesperado. Quién paga por su buena vida? El Estado? Su cargo en el ministerio vino con un cheque de indemnización? Que clase de político es? Uno que al volver al llano sigue trabajando para el pueblo, o un burócrata que, dinero en mano, se entrega a las mieles de la despreocupación y el ocio? Es esto último, un paria del sistema. No importa si en vez de ir a las carreras de caballos invierte su tiempo en el hedonismo de compartir las 24 horas del día con amigos, pinturas y arte. Eso no lo hace mejor que nadie. Si ha leído más libros, si ha gozado de la buena música, este parásito se lo guarda para sí mismo, no lo comparte. Usa el arte para sí mismo, engorda así su placer, o su narcisismo y vanidad. Los beneficios que le otorga el sistema quedan para su propio disfrute.

    En Europa el personaje puede parecer simpático, pero viéndolo con ojos latinoamericanos (malas noticias: si alguien se pensó europeo pierde; vivimos en esta parte del mundo, no allá) Vincent es patético. Porque el pueblo espera de sus artistas, políticos, religiosos y cualquier otro representante que le ponga voz, que lo haga visible. Sino, es un paria. Y cuando estalle la revolución, a todos estos se los llevan puestos, por egoístas, por ineptos, por ociosos, por estériles a la causa social.

    Y bien lo saben los franceses, que tienen larga historia con las revoluciones. Entonces, yo veo en esta película a personas y personajes descomprometidos con su tiempo, gozando los beneficios del sistema. El germen de un estallido. Entonces el film me parece funcional a la burguesía aburrida de la vida, de las causas, de sí misma (como creo que están muchas veces los europeos). Es rancio. Es viejo. Y es estéril.

  8. Daniela Dice:

    Nosotros Ramiro, la clase media que puede pensar libremente (dentro de un estrecho margen) sin la alienación de la desesperación por hambre o por frío. Y sin el egoísmo insensible de los poderosos que hacen de esta región una de las más asimétricas del mundo. Hay que ver el cine como ciudadanos de este lugar y de este tiempo. El que ve con ojos europeos, con todo respeto, se equivoca. Es un espejito de colores, una ilusión. Hay que romper los “memes” (lazos culturales) con el viejo continente porque esa no es nuestra realidad.

    Fijate en Vincent. Vincent es un tipo que pierde el empleo y se dedica al “dolce far niente” sin la angustia que siente, por ejemplo, el personaje de Javier Bardem en “Los lunes al sol”, donde la pérdida del empleo lo sumerge en un mar de angustias junto a otros miles que dejaron de trabajar en el Astillero. Hay muchísimas películas en las cuales el desempleo acorrala a los personajes contra la pared de la desesperación (“El empleo del tiempo”, “Recursos Humanos”, etc). Pero no es el caso de Vincent, puesto que es un Isidoro que la pasa bomba. Vincent no es un lumpen, un desesperado. Quién paga por su buena vida? El Estado? Su cargo en el ministerio vino con un cheque de indemnización? Que clase de político es? Uno que al volver al llano sigue trabajando para el pueblo, o un burócrata que, dinero en mano, se entrega a las mieles de la despreocupación y el ocio? Es esto último, un paria del sistema. No importa si en vez de ir a las carreras de caballos invierte su tiempo en el hedonismo de compartir las 24 horas del día con amigos, pinturas y arte. Eso no lo hace mejor que nadie. Si ha leído más libros, si ha gozado de la buena música, este parásito se lo guarda para sí mismo, no lo comparte. Usa el arte para sí mismo, engordar placer, o su narcisismo y vanidad. Los beneficios que le otorga el sistema quedan para su propio disfrute.

    En Europa el personaje puede parecer simpático, pero viéndolo con ojos latinoamericanos (malas noticias: si alguien se pensó europeo pierde; vivimos en esta parte del mundo, no allá) Vincent es patético. Porque el pueblo espera de sus artistas, políticos, religiosos y cualquier otro representante que le ponga voz, que lo haga visible. Sino, es un paria. Y cuando estalle la revolución, a todos estos se los llevan puestos, por egoístas, por ineptos, por ociosos, por estériles a la causa social.

    Y bien lo saben los franceses, que tienen larga historia con las revoluciones. Entonces, yo veo en esta película a personas y personajes descomprometidos con su tiempo, gozando los beneficios del sistema. Entonces el film me parece funcional a la burguesía aburrida de la vida, de las causas, de sí misma (como creo que están muchas veces los europeos). Es rancio. Es viejo. Y es estéril.

    Iosselliani es muy talentoso, por cierto. Un rey del marketing, igual que Von Trier. De los mejores. Por eso lo premian en Cannes, donde premian a su propia industria. Aunque se hagan “los no sistema”, se benefician del mismo. Fijate hasta que punto el diablo metió la cola que rompió una regla de oro de nuestro curso: hemos visto CINE QUE SI SE ESTRENA como si fuera cine no comercial (“Jardines de otoño” se ve en las multisalas esta semana. He allí una película comprada, distribuida y repartida en las mejores salas. Sabés por quién? Por una multinacional. Gratis? No. Con fines de lucro). Viste? Andá con cuidado que cualquiera te desvirga. Prefiero alentar mi industria, aunque más no sea viendo “Bañeros III”, que no disfraza sus intereses económicos como si fuera “cine independiente”. El cine independiente no existe, es una ilusión. Tarde o temprano, para llegar a la pantalla grande se transa, los costos son altísimos. El tema es cómo y con quien. Ni los norteamericanos ni los europeos son las carmelitas descalzas, siempre vinieron “a por el oro”, siempre retro-alimentaron su sistema, y guay! del que lo quiera enfrentar.

    Creeme cuando te digo que el cine es una industria. Entre el primer mundo existe la guerra de los Imperios, una batalla económica y cultural. Y nosotros seguimos siendo una colonia. Igual que 500 años atrás.

    Mundo complejo… creo que para vivir con cierta dignidad, es necesario no ser tan inocente sin dejar de perder sensibilidad. Y no confíes en ningún cineasta del todo, incluída yo, porque estudiamos como vender ilusión a la gente, espejitos de colores a las masas. Un abrazo. D.

  9. Paúl Dice:

    Lamentablemente no pude verla en 35mm y (recordando lo que paso con Shara) no creo que siga la semana que viene en el showcase y dudo que despues la pasen en otro lado. Me parece una buena pelicula que me hiso acordar mucho a Jaques Tati (ya habia leido algunas criticas antes de esto que decian eso pero lo confirme),sobretodo a Playtime (de Tati vi las magnificas Mi Tio & Playtime). Me parece una comedia bastante lograda que no sigue un hilo narrativo y que se va para muchos lados, lo que hace que sea bastante inferior a las otras dos peliculas que vi de Ioselani: Hogar Dulce Hogar & Y La Luz se Hiso.

  10. Daniela Dice:

    Me da mucha impresión que nadie repare en el “fuera de campo”: la manifestación popular que estaba fuera de las oficinas de gobierno cuando el personaje presenta la renuncia (Vincent era funcionario de de la Rúa?) y los “okupas”, los inmigrantes que ocuparon la casa de Vincent. De dónde venían? De qué terrible realidad huían? A Vincent (y a Iosselliani) el dolor del tercer mundo le queda lejos, es “la nota de color” en la película. El toque exótico, no le es propio, es ajeno, por eso no le importa.
    Cambiale las pinturas por los cáctus y es de La Rua. Cambiale la alta cultura por pizza con champagne, o las mujeres que conquista por vedetongas siliconadas y son los 90.

  11. zipi Dice:

    SOBRE JARDINES DE OTOÑO

    QUISIERA QUE ALGUIEN ME EXPLICASE…SI ALGUNA VEZ….SE LES OCURRIO…VOLAR… SIMPLEMENTE VOLAR….Y HACER LO QUE SE LES CANTA…(.SIN PEDIR PLATA A LOS PAPIS )

    LO HARIAN ????? PRUEBEN QUE ES UN BUEN EJERCICIO….Y DESPUES ME CONTESTAN……SER UN ESPIRITU LIBRE ….ES MUY DOLOROSO….PERO SE DISFRUTA

    NOS VEMOS

    ZIPI

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