PELÍCULA 13 (12/06)
By elojosoberano
Aquel querido mes de agosto, de Miguel Gomes, Portugal, 2008.

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Junio 17, 2009 a las 9:31 pm |
Nadie va a decir que es la mejor película del mundo?
Junio 18, 2009 a las 2:22 pm |
Caricias de estío.
Siempre llega el momento en que, a pesar de todo, hay
que pagar la cuenta en la caja de la creencia ingenua y
atreverse a creer en lo que se ve.
Serge Daney.
No resulta fácil establecer una distancia crítica con respecto a Aquel querido mes de agosto. O tal vez sí: sólo se trataría de ver al film como el intento de retratar, a través del seguimiento de algunas bandas de cierta música “popular”, parte de lo que ocurre alrededor de éstas – y un tanto más allá también – en el clima veraniego de un país que está más cerca de aquellos denominados emergentes, en vías de desarrollo, y demás epítetos evolucionistas, que los que se (auto) denominan, orgullosa y pomposamente, el Primer Mundo.
Pero la dificultad comienza cuando lo que vemos en el film de Gomes ha sido – poco más o menos – lo que se vivió en buena parte de la etapa adolescente, o en algunos veranos de esa etapa. El como ir hacia una imagen daneysiano, se torna un tanto más problemático cuando lo que se ve en la pantalla es más un espejo que una alteridad.
Una manera de soslayar esto – o mantenerlo decentemente a raya, evitando el deja vú de tonos y coloraciones locales – es fijar la mirada en la forma que adopta Aquel querido mes de agosto, y en todo lo que se va desprendiendo de ella.
Una búsqueda, un recorrido, un itinerario. Lo que en un principio parece una mixtura algo caótica de registro documental e imágenes ficcionales deviene, paulatinamente, en el estatuto de una película de ficción que, sin embargo, no abandona nunca el carácter documentalista de su primera mitad.
A través del seguimiento de distintos “conjuntos” musicales por el interior de las sierras de Portugal, Gomes ( y su equipo ) tropieza con personas involucradas en situaciones un tanto ( pero no demasiado ) extrañas, acompaña procesiones que se entrecruzan por estrechas callejuelas y bandas de motociclistas que acampan plácidamente a la oilla del río; se detiene en ferias y parques de diversiones que recuerdan al de Amanecer (1928) de F. Murnau, y discute con su productor acerca del “estado de las cosas” ( pero no telefónicamente ). Colecta imágenes.
En ese deambular público que guía al film en su primera parte, tan similar al de J. Tati en Dia de fiesta (1949) – aunque éste lo circunscriba localmente y Gomes lo amplíe geográficamente, la intencionalidad del uso de este espacio es la misma -, en la instalación de una búsqueda presente de la cotidianeidad veraniega, alternando extensos planos secuencia con entrevistas personales, fijando la cámara en las pistas de baile, documentalizando una historia de amor adolescente, ficcionando historias de una realidad pueblerina, Gomes recostruye el aquí y el ahora de lugares y situaciones que parecieran estar en los márgenes del mundo mediáticamente globalizado, y de la fabulación extra-ordinaria informada por las coordenadas simbólicas de ese mundo.
Y si hay algo que Aquel querido mes de agosto elude claramente, pese a su título engañosamente nostalgioso, es precisamente esto: la nostalgia. No hay ninguna secuencia – y por ende nada en la puesta en escena – destinada o dedicada, a rescatar o preservar un tiempo ya ido; y no hay tampoco remenbranza o “saudade” alguna rondando en las cuestiones sociales e individuales que el film presentiza; ni tan siquiera hay melancolía. Porque el pasado está allí, ahora, en ese lugar. Despojado de cualquier connotación flolklórica o romántica, conjugado en la vida presente de personas que sólo parecieran tener como ( posible ) horizonte futuro una canción más, una baile más, un verano más.
Puede resultar más sencillo de lo que se supone desprenderse de las autobiografías y, sobre todo, acabar con la dicotomía populista – que al fin y al cabo no ha hecho otra cosa que confundir el pasado con el presente e inventarse un futuro inequívoco – cultura popular vs. cultura de élite. Porque Aquel querido mes de agosto nos demuestra ( en su última escena principalmente, pero también a lo largo de todo su metraje ) que un film es, debe ser, algo más que un comentario sobre sí mismo, y que su accesibilidad depende no tanto de lo que se nos muestra, como de la forma en que se (nos) lo muestra.
Aprender a ver es también – y sobre todo – aprender a disfrutar, aunque sólo tengamos un ( querido ) mes para hacerlo.
Junio 18, 2009 a las 7:47 pm |
Estimados compañeros, es difícil hacer un comentario sobre esta película, pero tratare de expresar lo que pude sentir al verla. Me pareció interesante la idea de documentalizar distintos hechos que suceden en los pueblos del interior de Portugal, en los que locales y visitantes convergen en los veranos (Agosto), atraves de imágenes (ej. Motociclistas acampando, procesiones etc.) o por medio de canciones de distintas bandas de música que relatan diversas historias. Y como estos hechos documentalizados van entremezclándose con la ficción de la película (Relación Padre-Hija y una historia de amor adolescente). Hay dos escenas,entre otras, que muestran esto, una es donde se realiza un encontronazo de canciones (especie de payada) entre la gente del pueblo, referida a la relación Padre-Hija donde se ve claro esta mezcla entre realidad y ficción, y donde se produce uno de los momentos mas tensos de la película. La otra escena es la del incendio donde me parece muestra (Simbólicamente) la ruptura de la relación edipica entre padre e hija por la historia de amor con su primo.
Con respecto a la ultima parte relacionada al sonidista me gustaría verla de nuevo o que comentemos sobre ella.
Lo que no entiendo (Aparte de muchas otras cosas) es porque se la puede considerar la mejor película del mundo (Según Ramiro) o porque muchos compañeros aplaudieron al terminar la misma.
Saludos
Eduardo
Junio 18, 2009 a las 10:40 pm |
Eduardo: Estoy de acuerdo con vos sobre lo último. Me gustaría saber porque esta pelicula gustó tanto mientras se repudió Jardines de Otoño. Me parece que en este caso ganó el gusto sobre la mirada crítica.
Junio 20, 2009 a las 1:07 am |
Hola. Yo fui quien más repudió a “Jardines…” y quiero pedir disculpas, fue un exceso lo mío. Un compañero del curso, Fernando, tuvo palabras muy generosas que me ayudaron a reflexionar sobre lo que había visto, y a entender también mi enojo (otro compañero me dijo “miope” o algo así, jaja).
Si bien todo el film es burlesco, creo que contiene demasiado metraje (metros, no minutos… el registro es de 35mm, creo que eso es lo que más “me duele”) en las escenas del tipo “banales”. Particularmente no disfruto del grotesco y muy poco de la ironía (aún en la comedia) y aquí estaban presentes, para mi, en demasía (y no me causaron gracia). Pero esto es algo PERSONAL, y si a otro espectador le gusta el film, está todo ok.
De todas maneras, reflexionar sobre “gustos” cinematográficos (estilos, géneros o directores de preferencia) es harto complejo: cambian las modas, estéticas, miradas y tecnologías; cambia el mundo, las sociedades, las problemáticas locales y, por sobretodo, cambian las búsquedas personales de cada espectador y de cada realizador, y todo eso influye a la hora de mirar, de filmar, de interactuar y de tener una posición ante ese universo que se revela en las películas (y, paradójicamente, esa posición es vulnerable también de ser modificada).
Junio 21, 2009 a las 12:24 am |
¡Cuidado con la fácil demagogia de exigir una literatura accesible a todo el mundo! Muchos de los que la apoyan no tienen otra razón para hacerlo que la de su evidente incapacidad para comprender una literatura de mayor alcance. Piden clamorosamente temas populares, sin sospechar que muchas veces el lector, por más sencillo que sea, distinguirá instintivamente entre un cuento popular mal escrito y un cuento más difícil y complejo pero que lo obligará a salir por un momento de su pequeño mundo circundante y le mostrará otra cosa, sea lo que sea pero otra cosa, algo diferente. No tiene sentido hablar de temas populares a secas. Los cuentos sobre temas populares sólo serán buenos si se ajustan, como cualquier otro cuento, a esa exigente y difícil mecánica interna que hemos tratado de mostrar en la primera parte de esta charla. Hace años tuve la prueba de esta afirmación en la Argentina, en una rueda de hombres de campo a la que asistíamos unos cuantos escritores. Alguien leyó un cuento basado en un episodio de nuestra guerra de independencia, escrito con una deliberada sencillez para ponerlo, como decía su autor, «al nivel del campesino». El relato fue escuchado cortésmente, pero era fácil advertir que no había tocado fondo. Luego uno de nosotros leyó «La pata de mono», el justamente famoso cuento de W. W. Jacobs. El interés, la emoción, el espanto, y finalmente el entusiasmo fueron extraordinarios. Recuerdo que pasamos el resto de la noche hablando de hechicería, de brujos, de venganzas diabólicas. Y estoy seguro de que el cuento de Jacobs sigue vivo en el recuerdo de esos gauchos analfabetos, mientras que el cuento supuestamente popular, fabricado para ellos, con su vocabulario, sus aparentes posibilidades intelectuales y sus intereses patrióticos, ha de estar tan olvidado como el escritor que lo fabricó. Yo he visto la emoción que entre la gente sencilla provoca una representación de «Hamlet», obra difícil y sutil si las hay, y que sigue siendo tema de estudios eruditos y de infinitas controversias. Es cierto que esa gente no puede comprender muchas cosas que apasionan a los especialistas en teatro isabelino. ¿Pero qué importa? Sólo su emoción importa, su maravilla y su transporte frente a la tragedia del joven príncipe danés. Lo que prueba que Shakespeare escribía verdaderamente para el pueblo, en la medida en que su tema era profundamente significativo para cualquiera –en diferentes planos, sí, pero alcanzando un poco a cada uno– y que el tratamiento teatral de ese tema tenía la intensidad propia de los grandes escritores, y gracias a la cual se quiebran las barreras intelectuales aparentemente más rígidas, y los hombres se reconocen y fraternizan en un plano que está más allá o más acá de la cultura. Por supuesto, sería ingenuo creer que toda gran obra puede ser comprendida y admirada por las gentes sencillas; no es así, y no puede serlo. Pero la admiración que provocan las tragedias griegas o las de Shakespeare, el interés apasionado que despiertan muchos cuentos y novelas nada sencillos ni accesibles, debería hacer sospechar a los partidarios del mal llamado “arte popular” que su noción del pueblo es parcial, injusta, y en último término peligrosa. No se le hace ningún favor al pueblo si se le propone una literatura que pueda asimilar sin esfuerzo, pasivamente, como quien va al cine a ver películas de cowboys. Lo que hay que hacer es educarlo, y eso es en una primera etapa tarea pedagógica y no literaria (Julio Cortázar, “Algunos aspectos del cuento”)
Junio 22, 2009 a las 3:19 am |
Bueno luego de ver Aquel Querido mes de Agosto , tuve una sensacion parecida a cuando termine de ver Historias Extraordinarias y Shara.
Tres peliculas que vi muchas expectativas (por criticas o menciones previas) y que no solo la cumplieron con creces si no que fueron de las mejores peliculas que vi. Por eso aplaudi ( como tambien hise con Historias Extraordinarias,que por cierto la vuelven a dar en Julio ,si no la cualquiera que la haya visto recomendara que la vean,incluyendome pro supuesto) , aparte de que me dio una felicidad tremenda. Como muestra las bandas tocando esas populares canciones,como cambia de documental a ficcion sin decar en lo absoluto. Y me parece que Ramiro dijo que era la mejor pelicula del mundo porque tuvo la suerte de verla en 35mm.
Julio 16, 2009 a las 9:20 pm |
probando
Julio 16, 2009 a las 9:44 pm |
sobre la peli de gomez
TODOS LOS PUEBLITOS PEQUEÑOS….TIENEN UNA HISTORIA PARA CONTAR….AUN EN NUESTRA CORDOBA….ESTE DIRECTOR QUE SE ANCLO EN UN LUGAR DONDE TUVO QUE ESPERAR QUE ALGO SUCEDIESE…..Y ASI FUE QUE SE ENCONTRO CON LA PELI.
NADIE PUEDE DECIR QUE LA TENIA PREPEARADA …YO CREO QUE ÉL DEJÓ QUE LAS IMAGENES LO ATROPELLARAN..Y LUEGO CON MUCHO SESO….ARMÓ LO QUE VIMOS….EL DEVENIR ES INMEDIATO …NADIE LO PUEDE PARAR…..NADIE LO PUEDE CAMBIAR….
TRES ESCENAS ME MARCAN A MI ALGO DE LO VALIOSO QUE PODRIA TENER…EL DIRECTOR HABLANDO CON EL ” DUEÑO ” DEL GUIÓN…..ESA BANDA ….CON ESA MUSICA TAN PESADA ..QUE ALTERNABA CON LOS MOMENTOS DE MAS VELOCIDAD DE LA PELI….TODAVIA ME RETUMBA EN LOS OIDOS….PESADA COMO TODAS LAS CEREMONIAS RELIGIOSAS… Y LA ULTIMA QUE FUE COMO ….SI ALGUIEN ABRIERA UNA PUERTA EN PLENO INVIERNO….ESE DIALOGO ES IMPAGABLE….NO SE SI HAY TRATADO DE FILOSOFIA QUE LO PUEDA CATALOGAR…
PERO TAMBIEN HABRIA QUE PENSAR …ANTES QUE ALGUNAS EXQUISITECES…..PORQUÉ EL DIRECTOR HIZO LO QUE QUISO….ESO
LO PONE A LA ALTURA DE QUIENES…DEJAN EN CASA…LOS TRATADOS, LAS REGLAS,LAS CONVENCIONES….Y HACE LO QUE EN ESE MOMENTO A ÉL LE PARECE JUSTO O MORAL, O ETICO….Y DE PASO ESTETICO….
Y ESO FUE LO QUE HIZO NOS METIÓ A TODOS JUNTOS EN EL BOLSILLO…. Y POR ESO MERECE EL MEJOR….DE LOS APLAUSOS…
QUE PASE AL TOP TEN…Y VEREMOS LA PROXIMA
NOS VEMOS
ZIPI