La gente del arrozal, de Rithy Panh, Cambodia, 1994
1) Comentario de Jorge H
La gente del arrozal es un drama desesperado sobre las estrategias de supervivencia de la población campesina pobre. Ocurre en Camboya, pero podría ser la historia del mismo estrato social en cualquier otro país del mundo. Podemos percibir la enorme importancia que adquiere en la vida de los protagonistas el cultivo del arroz. Resulta asfixiante la necesidad de organizar toda la vida familiar alrededor de este cultivo esencial para garantizar el alimento y el acceso a otros bienes por medio de la venta del excedente de la cosecha. La simple confección de un rústico juguete de madera que fabrica el padre, parece un hecho anómalo, en un espacio que solo parece existir para la vida económica. La familia se constituye primero que nada como unidad productiva y relega a un segundo plano todas las demás necesidades. Incluso la sexualidad es percibida como un mero instrumento regulador de la cantidad óptima de hijos. Hasta la simple lastimadura del padre, que se hubiese curado con la oportuna intervención de un médico y de los remedios correspondientes, se transforma en un estorbo y lo lleva a una muerte evitable. La locura de la madre, se constituye en el reflejo de una situación percibida como desesperante e ingobernable. Conmueve la extraordinaria templanza de las niñas, sobre todo de la mayor, quien debe cargar con la mayor responsabilidad. La primogénita, muestra a través de su mirada, toda la fuerza expresiva que puede lograr un rostro sin pronunciar palabra alguna y justifica una vez al cine como arte.
Formalmente concebida como un relato tradicional, solo cabría criticar la innecesaria inclusión en varias secuencias, de música extradiegética, que demuestra la poca confianza del director en la fuerza expresiva de sus imágenes.

septiembre 29, 2011 a las 12:32 pm |
muy bueno el comentario, es interesante también pensar como la comunidad reacciona ante la locura de la mujer, que representa un estorbo al engranaje productivo, imponiéndole como pena, primero el encierro y luego la reclusión en el manicomio.El trato brindado en esa institución total está fuera de campo pero sus resultados infructuosos resultan palpables.
En la aldea el poder esta vinculado estrechamente a lo económico, el que la hecha es el mismo que presta el dinero que luego debe devolverse en cantidades de arróz.
El rol de la mujer en el lugar y lo que decis de la sexualidad también se puede ver en la escena en la que la viuda se mofa de la mujer del bar porque no le pudo dar hijos a su marido.
Por la textura de la imagen y las diversas cuestiones formales del relato imaginé que era una pelicula algo más antigua y no de 1994.
Jorge H ¿me podrías pasar tu mail? el mío es:
sebastiangonzalez_82@hotmail.com
saludos
septiembre 29, 2011 a las 4:35 pm |
Spiri:
Es interesante tu aporte. Al ver la película, yo me acordé enseguida de mi abuelo, un típico gaucho judío, que se vino desde Rusia corrido por los progroms del zar y la miseria y terminó trabajando en campos de Entre Ríos de lunes a lunes y desde la salida hasta la puesta del sol. Solo mejoró su situación cuando logró emigrar a la ciudad, alternativa que en la peli no parece disponible para los protagonistas. Otro hecho en común es que mi abuela materna terminó también sus días en un manicomio en Buenos Aires por causas similares a la protagonista.
podés escribirme a: jhalaban@hotmail.com