Película 41 (16/09)

Paraísos artificiales, de Yulene Olaizola, México, 2011

1) Comentario

Por Spiri

Luisa, una joven de clase media, escapa a un pueblo costero de Veracruz con la esperanza de superar su adicción a la heroína, allí conoce a Salomón, un solitario lugareño de aproximadamente cincuenta años, viudo, fumador de Marihuana, tan desamparado como ella y afecto a las borracheras.

Los momentos más interesantes de Paraisos Artificiales tienen que ver con el vínculo, la amistad y las conversaciones de estas dos personas tan distintas en lo referente a su estratificación social y generacional pero a la vez con puntos en común como el desamparo y la soledad. El registro que casi siempre es observacional y crea una intensa atmósfera de intimidad entre el espectador y los personajes

Si bien el film transcurre en una región en la que la naturaleza posee una belleza notable y el entorno natural juega un papel importante, Olaizola no se aprovecha de esto para sacar a relucir postales o valerse del pintoresquismo de un humilde pueblo mexicano. Ello no implica que por medio de la película no podamos conocer algo de esa región, con sus construcciones de madera y carteles escritos a mano. El cielo siempre está nublado lo que atempera en cierto grado el efecto de “belleza”, y tal vez sea un reflejo del estado de ánimo de los personajes.

Por momentos se escapa al registro observacional, se rompe el artificio del relato y Salomón le habla directamente a la cámara como si estaría en el marco de una entrevista o como si estaría realizando alguna confidencia frente al artefacto. Hay otra parte que se desenmarca del ritmo cansino de la película, los lugareños de la finca en la que se aloja Luisa incendian algo que parece ser una choza y dos niños del lugar aporrean un bulto encendido. Habría que pensar porqué en el nuevo cine mexicano aparecen estos destellos de furia y violencia, en “el verano de Goliat” de Pereda también aparecía una escena de carácter similar en la que dos soldados pegaban puntapiés a algo.

También vemos a Luisa inhalar heroína en un cuarto de paredes verdes que remite al “Cuarto de Vanda” de Pedro Costa. La actuación de Luisa Pardo es notable y contribuye de manera decisiva a la calidad del film, sus gestos y las expresiones de su rostro transmiten toda la ansiedad y la desesperación del adicto.

Podría concluirse que todo lugar paridisiaco del planeta es en definitiva artificial, pero como el titulo del film se refiere a “paraisos”, también podría ser una película, que sin imponer un discurso moralista, invita a pensar en las adicciones, especialmente en las drogas duras. No obstante, se trata de un film sumamente agradable que celebra la amistad y el encuentro entre seres humanos.

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