Trouble The Water, de Carl Deal y Tia Lessin, EE.UU., 2008
1) Comentario de Jorge H
Hasta ahora he visto en el Seminario, básicamente, tres tipos de documentales. A modo de ejemplo, podemos citar, por un lado “El cameraman: vida y obra de Jack Cardiff”, de Craig McCall, donde, a la manera de una biopic, conocemos la sorprendente vida de una persona extraordinaria. Por otro lado, en filmes como “Foods Inc.” se desarrolla una temática y se entrevista una gran cantidad de personas que se relacionan con esta problemática. Una tercera tipología, integran ambos elementos como en “La boca del lobo”, de Pietro Marcello, donde dichas características están integradas: un lugar muy especial y una historia destacada de vida. En “Trouble the Water” asistimos a este último modo de narrar, aunque en un registro muy distinto al filme de Marcello, quizás menos poético pero con personajes igualmente entrañables. Hay una historia de vida y hay un tema central: las consecuencias del huracán Katrina que azotó EEUU, más concretamente Nueva Orleans, en agosto de 2005. La vida que se cuenta es la de Kimberly Rivers Roberts, su esposo Scott Roberts y sus familiares y vecinos.
Es un documental eminentemente político, porque denuncia la cruel indolencia del gobierno de Bush para dar socorro a los damnificados. Como aclara uno de los personajes, los pobres y los negros (que en el caso de Nueva Orleans, son lo mismo) no importan. Pero lo hace de un modo que evita por todos los medios el panfleto. Llegamos a las conclusiones que corresponden, de un modo casi imperceptible, siguiendo el derrotero del matrimonio protagonista, desde las horas previas a la llegada del huracán a su barrio hasta semanas después cuando finalmente regresan a su vivienda seriamente dañada. El mayor mérito de este filme consiste en mostrar las estrategias de supervivencia de los negros pobres en EEUU, para enfrentar este y otros dramas tremendos de sus vidas.
Desde el punto de vista formal, la película es también política. Los protagonistas no son meros objetos de estudio de los directores, sino creadores de su propio discurso. Por eso es un gran acierto, la integración de videos caseros tomados por Kimberley antes, durante y después de la tormenta, con secuencias concebidas más profesionalmente por los directores del filme. Se logra integrar lo mejor de ambos tipos de registros: La espontaneidad del cine amateur y la minuciosidad del profesional.
Los directores, con gran inteligencia, logran que no solo se conozca la vida de Kimberley en este particular episodio, sino que nos remontemos a través de su relato, a los años de su infancia y adolescencia. Conocemos sus habilidades, no solo para sobrevivir, sino para crear a través de la música.
La película desde el comienzo, tiene la honestidad de hacernos conscientes de que asistimos a una construcción cinematográfica que implica decisiones premeditadas de puesta en escena. No existe algo como la objetividad, sino una toma de posición clara y firme por parte de los realizadores que manifiestan su compromiso político, moral y afectivo, con los protagonistas.
2) Comentario de Silvia
“Trouble the water” fué toda cómo recitar una Ley desde el principio al fin. Cómo si todo se resumiese a decir: todo está destinado a permanecer infinitamente en este ciclo repetitivo.
Lugar de asentamiento: New Orléans, lugar dónde transcurre la vida de la protagonista, Kimberley, quién a sus cortísimos 24 años adolece de un entorno afectivo brutalmente devastador (sin padres, drogas a su alrededor,miseria, ignorancia), zona que es desvastada cíclicamente por huracanes.
Huracanes que según su fuerza provocarán en consecuencia mayores o menores desastres, pero que en definitiva será el lugar al que las personas que hayan sobrevivido, regresarán, porqué?, porque es su destino y así lo dispuso el Señor. Y al decir absolutorio de Kimberley: porque son nuestra raíz, el único lugar dónde tenemos a la Sra tál y cuál y a sus hijos cómo vecinos y a Harry que nos salva a todos y es un héroe y por más que nos ocupemos en intentar vivir en otros lugares, está visto que igual tenemos que regresar a nuestro lugar. Y lo único que debemos saber es que si el Señor nos dá este desastre por algo es, y si no nos dá, también por algo es.
Puede parecer toda una irreverencia el decir esto, cómo si fuese una crítica soberbia hacia la película, pero, creo que ha sido justamente este el mensaje que este documental transmite. Lo incomprensible de la conducta del ser humano que regresa y se asienta nuevamente en los lugares que lo destrozan.
Por eso lo doloroso es la naturalidad con que Kimberley filma su propio desastre con orgullo.

septiembre 29, 2011 a las 7:20 pm |
Estaba releyendo una crítica de Diego Batle sobre “Food Inc.” y decía, palabras más palabras menos, que le parecía muy buena desde el punto de vista del contenido pero que en lo formal era elemental y tenía poco de cine. Me parece demasiado dura esta posición, pero me sirvió para pensar de nuevo sobre “Trouble the water”, y me hizo revalorizar más todavía una escena clave, que es la primera secuencia de la película cuando los directores (fuera de campo) negocian con los protagonistas donde y cuando filmarán las escenas en el hospital. Este “detrás de escena”, pone en evidencia el esfuerzo por democratizar la puesta en escena, y es una cuestión que los directores valorizan especialmente al compartir con el público esta situación. Escuchamos como se “negocia” casi todo: la hora, el lugar y lo que se va a decir. Si a esto le agregamos lo que ya dije en mi comentario anterior sobre la acertada mezcla de imágenes amateur y profesionales, se ratifica la clara mirada política de los directores. Quedaría solo la incógnita de saber si en el montaje (otro momento clave de cualquier película), los protagonistas del filme participaron y como lo hicieron.